Os pongo aquí una foto de mi Saxo, le tengo mucho cariño, porque a pesar de su poca potencia se ha portado como un campeón, en cuatro años y medio sólo ha pasado por el taller para las revisiones y para arreglos de chapa por golpecillos. Las únicas "averías" que ha tenido fueron un cambio de batería y la sustitución del tubo de escape por corrosión (de lo que yo no me enteré hasta la revisión, pero parece ser que es bastante normal). Juntos hemos recorrido gran parte de la geografía española, sólo espero que mi nuevo C3 (que está por llegar) se porte igual de bien. ¡Adiós saxete!

