Ya era de noche, y venía por una calle principal cercana a mi casa, pongo la luz de giro y antes de maniobrar, veo un auto que me estaba cediento el paso, comienzo la maniobra y zas, de buenas a primeras aparece pegado a mi lado izquierdo otro auto que por lo visto, no solo sobrepaso en una bocacalle al auto que me cedió el paso sino que estaba tratando de sobrepasarme a mi también, en esa fracción de segundo, me pareció como que estába viviendo un sueño, mi auto se estaba yendo contra ese y el choque era inminente, no se como todavía, volantie y logre apartar mi auto del auto del cretino, en ese momento me parecio que estabamos muy cerca pero que no había llegado a tocarlo. Cuando llegué a casa, me baje del auto y vi que habían dos diminutas transferencias de pintura del otro auto, una sobre el paragolpes y la otra en el inicio del guardabarros izquierdo, por suerte sin dañar la chapa del mismo. La broma me dejo medio mal, y con bastante sencación de impotencia, porque se supone que si hay un auto parado en una bocacalle cediendo el paso a otro, no puede aparecer un tercero, sobrepasar al parado y casi chocar con el que doblaba.
Cuando uno comienza un giro, lo primero que hace es mirar si el camino está despejado, es decir que no esté nadie transitándo en el mismo sentido que uno quiere doblar, y una vez iniciada la maniobra, la atención de uno pasa al frente, asi que no hay forma de ver si algún cretino de estos está haciendo una mala maniobra.
Lo que si siento que dificulta mi visibilidad, es el polarizado que tienen los vidrios laterales y luneta trasera de mi auto, posiblemente si no hubieran existido, habria podido anticipar la maniobra del cretino.