A veces las cosas que nos pasan son más increibles en la realidad que en la ficción.
A mi hasta ahora pues me habian caido cagadas de paloma, insectos muertos en el parabrisas, folletos de ventas de pisos sujetos al limpia, etc. Vaya, lo normal
Para entrar a mi parking tengo que entrar desde la vía a una acera y, con mucho cuidado, recorrer 5 metros hasta la entrada; hasta la rampa del parking.
Bueno, pues ese tramo de 5 metros es el que hacen todos los palés de un Caprabo próximo para llegar desde el camión aparcado hasta el almacén del Caprabo.
. Un viernes mientras recorria mis 5 metros cuidando de no molestar a ningún peatón, que logicamente tienen preferencia de paso, un palé cargado hasta los topes de cajas de Ferrero-Roche se desequilibro a mi lado: conclusión: techo abollado, retrovisor roto, embellecedor lateral de la puerta al carajo y abolladura en la puerta.
Pasaba una patrulla de la Guardia Úrbana que acelero los tramites para el seguro. No tuve, por supuesto, ningún problema con el seguro del Caprabo.
¿Increible? Pues así ocurrió. No fue una lluvía de estrellas: fue una de bombones.
Saludos